Por: Maximiliano Reyes
Puede que las luces del estadio brillen más fuerte en un día de partido, pero para los jugadores, las bases de una carrera profesional se construyen años antes, en hogares, en comunidades y en culturas que forman su identidad
En los casos de Kobi Henry, Zavier Gozo, Ariath Piol, y Víctor Olatunji, esas raíces se extienden mucho más allá del juego en sí.
Profundamente arraigado en sus valores
Henry atribuye sus orígenes a su herencia trinitense, la cual describe como una cultura basada en el orgullo, la comunidad y la unidad. "Sin importar quién sea, todos se sienten en familia", explicó. Ese sentido de pertenencia, forjado por su crianza caribeña, se convirtió en una constante a medida que su vida y su carrera lo llevaron por diferentes estados y entornos.
Para Gozo, sus raíces se encuentran en África Occidental. Con un padre marfileño, la cultura africana moldeó no sólo su identidad, sino también su perspectiva de vida. "Me hizo sentir más agradecido por lo que tengo ahora", reflexionó, señalando cómo el respeto por la familia sigue guiando sus decisiones y acciones.
Las raíces de Piol se remontan al sur de Sudán. Habla de una cultura basada en los lazos familiares y la perseverancia, valores que, según él, conectan a las comunidades negras de todo el mundo, ya sean afroamericanas, caribeñas o africanas. “Esos valores”, señaló Piol, “me han sido muy útiles”.
Las raíces de Olatunji son inseparables de la resiliencia. Criado en Nigeria, aprendió desde pequeño la disciplina y la fe en su familia. "Tienes que esforzarte al máximo para ser quien quieras ser", enfatizó. Esa mentalidad contribuyó a formar tanto al jugador como a la persona que es hoy.
Viéndose a sí mismos
La representación importó desde el principio.
Aún terminó convirtiéndose en defensor, Henry se sentía inspirado por atacantes como Didier Drogba y Samuel Eto'o. No jugaban en su posición, pero su confianza, presencia y orgullo en los escenarios más importantes del mundo dejaron una huella imborrable. "Ver a una persona negra con tanta seguridad en un rol tan importante, me inspiró", compartió Henry.
Para Gozo, esa inspiración es profundamente personal. Su segundo nombre, Didier, proviene de Didier Drogba, un guiño a la leyenda marfileña que su padre admiraba. "Mi padre me puso su nombre", dijo Gozo con una sonrisa. El ejemplo se dio desde que era pequeño.
Piol también admiraba a Drogba y a Eto'o, y estudiaba no sólo quiénes eran, sino también cómo jugaban. Su físico, dominio y presencia reflejaban cómo imaginaba su propio juego. “De ahí saqué mi inspiración”, afirmó.
Olatunji señala un linaje: Romelu Lukaku, Drogba, Eto'o, jugadores que marcaron la pauta. "Llegaron a lo más alto", explicó. "Ahora, al crecer, aspiramos a ser como ellos".
Desafíos en el camino
El camino no fue idéntico para todos, pero nunca fue sencillo.
La experiencia de Henry variaba según el entorno. A veces se sentía completamente en casa, otras veces no tanto. “Dependía de cómo me sentía”, recordó. Esa adaptabilidad se convirtió en parte de su crecimiento.
Gozo reconoció que si bien existen desafíos más allá del juego, el fútbol en sí es un espacio en el que se siente evaluado por el desempeño más que por el color de la piel.
La experiencia de Piol fue más directa. Reconoció momentos en los que las oportunidades parecían desiguales, donde la nacionalidad o la raza influían sus posibilidades. "Me ayudó a perseverar y a ser resiliente", dijo. "Eso es lo que me ha traído hasta aquí".
Para Olatunji, los desafíos se convirtieron en su motor. Provenir de una comunidad negra significó comprender que tenía que dar más, el 120 %, para destacar. "Me moldeó de tal manera que me impulsó a concentrarme y a ser mejor", compartió.
Ramas en crecimiento
Ahora como profesionales, los cuatro jugadores entienden que sus viajes no terminan con ellos.
Henry es consciente de su comportamiento dentro y fuera del campo, al tanto de quién lo observa. "Sé que hay jóvenes negros que me admiran", dijo. Su objetivo es moverse con confianza y orgullo, sin ocultar nunca quién es.
Gozo espera que su carrera refleje autenticidad. "Ser yo mismo y ser la mejor versión de mí mismo", explicó, "así es como quiero inspirar a la próxima generación".
Piol quiere que los jóvenes jugadores vean el orgullo por su herencia como una fortaleza. "Todo es posible", enfatizó. "Hemos avanzado mucho y ahora hay más oportunidades".
Olatunji espera que su historia se convierta en un referente, una prueba de lo que es posible. “Algún día miraremos atrás”, dijo, “y mi historia habrá inspirado a la gente a hacer mejores cosas que las que yo he hecho”.
De las raíces a las ramas
El Mes de la Historia Negra honra el legado, y un legado perdura. Sus raíces se mantienen firmes en la herencia y el sacrificio; sus ramas se extienden más allá de las luces del estadio.
Cada uno de estos jugadores llegan al campo con una historia detrás de ellos y con un futuro que están ayudando a forjar.



